Colegio Pedro de Asúa en Vitoria-Gasteiz. Clase de educación infantil, a media mañana en el tiempo de recreo, duró unos 10 minutos.
Descripción
Estábamos en la zona de recreo del colegio, cuando se nos acercó la madre de uno de los alumnos y nos informó que desde hace unos días le ve a su hijo extraño y que anoche al preguntarle qué le pasaba, su hijo le contestó que un niño de clase, en el recreo, lanza la pelota con la que están jugando, le ordena ir a por ella y que luego se la quita y que no le deja seguir jugando con ellos.
La profesora no da crédito a lo que le está oyendo porque en la hora de recreo los niños están con ella y se lo transmite a la madre, pero ella insiste en que algo le pasa a su hijo y que no sabe si oculta algo, pero que lo que está claro es que no se comporta como siempre, que ha cambiado, que ya no sonrié como antes y están muy preocupados.
Causas
La impotencia ante una situación que no puede dominar puede que le ocasione esa frustración y le afecte de forma emocional, de forma que le llega a influir en su comportamiento.
Alternativas / Soluciones
La profesora ha decidido observar el comportamiento del niño denunciado en el recreo y también atenderá con los que interactúa dirariamente para ver si hay indicios de dominación o si lo contado por el niño ocurrió de forma esporádica y sea otro motivo lo que le provoca la angustia.
Observaciones
Día 1: en el recreo no ha habido ningún tipo de acción dominante por parte del niño denunciado ni del resto del grupo.
Día 2: el niño al que se le imputa el problema propone un juego y el resto del grupo participa libremente. Entre todos determinan las reglas del juego.
Día 3: un niño del grupo coge el balón y comienzan a jugar todos.
Día 4: el niño imputado juega con otro en los columpios mientras el resto juega con el balón.
Día 5: la profesora guarda el balón para que tengan opción de jugar con otros juegos y la actitud de los niños es positiva, comienzan a jugar formando dos grupos.
Se sigue observando una semana más, pero no hay ninguna evidencia de que el niño denunciado domine u obligue a otros a realizar ninguna acción.
Paralelamente se le ha observado al niño afectado y la profesora no ha detectado ningún comportamiento de aislamiento del resto del grupo ni de actitud extraña.
Entrevista con los padres
Se les cita a los padres para comunicarles del seguimiento de las observaciones que se han llevado acabo y su evaluación.
La profesora prepara la entrevista y los puntos a tratar. Entiende que no va a ser fácil por el grado de ansiedad que presentó la madre cuando le comunicó el problema, pero entiende su postura ante la impotencia de no saber el origen del malestar que su hijo.
A la reunión sólo se presenta la madre y como esperaba la profesora, antes de aceptar ninguna explicación pregunta si hemos decidido separar al niño denunciado del resto de la clase.
La profesora, transmitiendo tranquilidad y empatía hacia la madre, le explica el trabajo realizado y la conclución a la que ha llegado. Le transmite su deseo de ayuda.
La madre insiste que su hijo lo está pasando mal y que tiene problemas con el niño de clase. Viendo que la madre requiere un examen más exhaustivo del problema, la profesora le transmite la decisión de solicitar ayuda de un profesional para que pueda detectar la raiz del supuesto problema, puesto que en clase la actitud del niño transcurre dentro de la normalidad y su origen no está centrado en el entorno escolar y la inculpación hacia su compañero tan sólo sea una desviación del verdadero origen del problema, exteriorizándo tan sólo en el entorno familiar.
Conclusión
Las observaciones realizadas no detectan ningún tipo de problema en el niño ni con los del grupo. Puede que el niño se comporte de manera extraña en el entorno familiar, pero no sabemos el origen de su cambio de comportamiento. Por ello, vamos a solicitar la ayuda de un profesional para pueda detectar si el niño está sufriendo algún tipo de problema que afecte a su comportamiento.
Informe
El día 10 de noviembre de 2015 la madre de un niño se presenta en el colegio alegando un problema que sufre su hijo por culpa del comportamiento dominante de un compañero. Se plantea observar a los menores afectados en el recreo, debido que su madre nos comunica, concretamente, que su hijo le ha transmitido que durante el recreo un niño le obliga a recoger el balón y que acto seguido se lo quita desplazándole del resto del grupo. Después de unas semanas de observación no se ha detectado ningún comportamiento de dominio y ni de desplazamiento hacia el menor y se les ha convocado a los padres a una reunión. A la misma ha acudido la madre y ante la insistencia de la madre del malestar de su hijo, hemos llegado a un acuerdo en solicitar la ayuda de un profesional para que pueda detectar el origen del cambio del comportamiento en el entorno familiar, debido a que en la escuela no se aprecian acciones que puedan originar el malestar del menor y la culpabilización hacia el entorno escolar tan sólo sea una llamada de atención al verdadero problema que sufre.